domingo, 28 de octubre de 2007

Y DIJO DIOS: LOS BENDIGO CON LA LUNA...


No avisa, nadie la espera y silenciosa aparece la Luna, se hace presente y ofrece en silencio su luz en medio de la noche más oscura. Se convierte en la inspiración de músicos y poetas, en el sueño de aquellos que sienten que alcanzarla sería la más grande y sublime meta, en la compañía de aquel corazón solitario que va por el mundo queriendo hacer realidad el sueño de Dios y encuentra en la luz de la luna el aleteo de un ángel que lo acompaña en su camino hacía la realización.

A lo lejos se divisa quizás muy pequeña, para lo grande que es cuando realmente se descubre y se contempla, es ahí que quien la conoce de cerca aprende a quererla tanto, que quisiera descansar en ella, detener el tiempo para que la noche fuese eterna…

Cuando ríe se percibe su emisión más intensa y cuando llora lo hace en silencio, quizás nadie se da cuenta, pareciera como si lloviera y con rocío nutriera las almas que riega con lo que brota de su corazón de niña traviesa, y en todo ello se contempla la belleza y transparencia de su naturaleza. Así es la Luna, una cajita de sorpresas, brújula de marineros que sin ella pierden el rumbo y le temen a las tormentas; musa de cantantes, sueño de jóvenes que con solo mirarla se enamoran del amor, es también la mejor amiga y compañera, pero sobre todo es bendición de Dios.

Al comenzar la mañana, pareciera que se esconde para recuperar sus fuerzas; pero es ahí cuando trabaja más fuertemente, se nutre del amor de quienes estando a su lado le profesan, construye sus sueños y lucha por ellos, se prepara para hacer realidad en su vida el sueño de Dios, se coloca alas y se convierte en un ángel, se viste de niña, de joven o adulto según la ocasión; tiene un poco de todo, esa es su mayor fortaleza, porque en cada momento o lugar donde se encuentre, no se cruza de brazos, se entrega y da de sí lo mejor.

Prefiere no hablar nunca de números ni mezclas, no está entre sus prioridades la quimica ni las letras; su rostro resplandece cuando algún mensaje le llega, se llena de emociones con los más pequeños detalles que quienes inspirados por ella, le profesan... Así es la Luna, alegre y soñadora, con un corazón que sube y baja en cada emoción que se disfraza, en su tímida apariencia.

Dios satisfecho la contempla, se siente orgulloso de su creación, extiende su mano, la bendice y enciende a su lado una estrella para que juntas adornen el cielo y permanezcan siempre unidas de corazón. Es una alianza de amistad que será para siempre, porque ya tiene la bendición del Creador. MISPA

¡Gracias por existir!

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