domingo, 29 de julio de 2007

DESDE LO ALTO Y DESDE ABAJO

Estando en un avión experimenté lo que es vivir en las alturas, sentí las nubes muy cerca, casi las podía tocar, pero no podía contemplar del cielo su grandeza ni su hermosura contemplar. Vi a mucha gente por debajo de mí, no podía ver sus rostros, no lograba percibir lo que su mirada reflejaba; y aquellos que a mi lado caminaban, lo hacían con miedo de caer, porque saben que desde arriba, el golpe duele más y es mucho más difícil levantarse y volver a empezar.

Desde lo alto, todo parece más fácil de alcanzar, sin demasiado esfuerzo; por lo tanto no me tengo porque esforzar, y el cielo puedo tocar tan solo levantando un dedo. La gente de abajo lucha, entrega la vida por hacer realidad sus sueños, sin pasar por encima de nadie ni sentirse del mundo los dueños.

Desde lo alto, solo puedo ver la copa de los árboles, y no logro divisar la raíz y el tallo que los sostienen y le dan vida Desde abajo, puedo ver la semilla morir para nacer de nuevo; observar a un niño aprender a caminar, caer y levantarse otra vez, hasta poder correr y saltar, llegar hasta donde desea llegar.

Hay quienes al crecer, extrañan lo que hicieron cuando eran pequeños, porque todo les asombraba, era fácil ser feliz, y cada día surgía un nuevo sueño. Los que se creen demasiado grande y se suben muy alto, viven prevenidos y con miedo, intentan aparentar lo que no son, se complican, todo lo limitan y condicionan, ya no le ponen al vivir el mismo empeño.

Desde abajo, el ser humano logra extasiarse contemplando el firmamento, detallando cada estrella que adorna e ilumina el universo, admirando el vuelo de las aves, descubriendo en todo ello la grandeza de Dios y la inmensidad de su amor expresado en lo más sencillo y pequeño.

Desde abajo no me canso de luchar ni dejo de soñar, me esfuerzo por ir más allá y experimento lo que es escalar, sin apartarme demasiado del suelo; no quiero subirme tanto que tema mirar hacia abajo, perder mi capacidad de asombro y no saber feliz con lo que soy y tengo. Quiero florecer alto donde Dios me ha plantado, pero por mi propio esfuerzo, sin olvidarme nunca de ver el mundo desde abajo, y seguir contemplando la grandeza del cielo...
Imagen sacada de la web alegriadelahuerta.blogia.com/

No hay comentarios.: