martes, 12 de junio de 2007

LA GRANDEZA DE LAS COSAS PEQUEÑAS...

Alguna vez leí: “Somos Poco felices con lo Mucho que tenemos y vivimos Muy tristes, por lo poquito que nos hace falta”...

Nos sentimos inconformes, queremos imitar a otros, que tienen lo que tal vez no poseemos: estatus, comodidades, altura, buena apariencia y figura, moda que a todos no acomoda; y en nuestro afán de agradar o de pertenecer a un lugar, dejamos de ser nosotros mismos, nos sentimos vacíos, ¡olvidamos lo realmente esencial!...

Aquellos a los que copiamos, no saben soñar; limitan todo, se trazan metas muy bajas o demasiado altas, y aún así no las logran alcanzar; porque más que luchar por superarse, se esfuerzan por aparentar...

Dios les grita su amor, y no lo escuchan, buscan un ser superior que se esconde en piedras, velas y amuletos, quieren llenar el vacío que hay en su interior, por eso, en la primera dificultad o dolor, buscan la salida más fácil, se dañan a sí mismos, y terminan peor...

El secreto de la paz interior está en descubrir la grandeza que esconde lo pequeño; aprender a experimentar el amor de Dios desde el primer respiro que lanza el corazón; se puede también sentir, en lo que cada día nos regala y nos permite vivir...

Mientras luchamos por cambiar esas cosas que de nosotros mismos no aceptamos, dejamos a un lado la riqueza interior que poseemos y que no valoramos... sufrimos por no tener zapatos, mientras afuera a alguien que sonríe y no tiene pies; nos lamentamos si tal vez no sabemos correr, olvidándonos de los pasos que damos, tal vez lentos, pero que van dejando huellas por los caminos por los que andamos...

Nos deprimimos cuando no tenemos lo que queremos, y no disfrutamos del cielo que con nuestros sueños tocamos; no podemos rendirnos en el primer intento, mientras estemos vivos, una nueva oportunidad se nos ha regalado...

Es necesario descubrir la grandeza que esconden las cosas pequeñas, emocionarnos al ver una flor, soñar al contemplar las estrellas; extasiarnos con la creación, aprender a ver con los ojos del corazón; sonreír a la lluvia y al sol, sentir en el viento la caricia de Dios... Contagiarnos de la risa de un niño, brindar a todos nuestro cariño, saber transformar nuestras limitaciones, en inmensas bendiciones

Celebrar cada encuentro que tengamos, con nuestros seres amados; no pedirle nada más a cambio del amor que le brindamos, solo que exista y que no deje de sonreír, que con ello, da sentido a nuestro vivir...
Si nos hace llorar una espina, contemplemos la belleza de la Rosa que nos hirió; así el dolor, cambiará de color... Si no podemos volar, contemplemos desde abajo la grandeza del cielo que nos sabe cubrir y la tierra adornar...

No añoremos un jardín, si ya tenemos una flor; dejémonos de lamentarnos por lo poco que carecemos, demos gracias al Amigazo por lo mucho que poseemos... recordemos que en nuestra alma hay un toque de su perfección.

No se trata de conformarnos y dejar de soñar; lo que El quiere, es que aprendamos a descubrir lo que es realmente esencial, lo que de verdad puede hacernos feliz y llenar nuestra alma de Paz, aunque tengamos que reír o llorar...

Y si algún día sentimos soledad, no renunciemos a vivir, aprendamos a descubrir, la grandeza que en las cosas pequeñas hay...

1 comentario:

deny dijo...

Hola Kary, que alegria haber encontrado esta pagina, hermosas palabras que reonfortan y acarician el alma.Soy Belen de Buenos Aires, Argentina, y te saludo con todo mi afecto.