sábado, 13 de enero de 2018

MOSTRAR A DIOS

Verlo puede ser más sencillo, si tenemos Fe; pero ¿cómo se lo mostramos al mundo?
Mostrar a Dios implica vivirlo… Dar testimonio de lo que vemos y sentimos.
Mostrar a Dios sobre todo a quién más le cuesta descubrirlo.
Mostrar a Dios cuando se hace más justo y necesario, en los momentos de oscuridad y desierto, en ese instante en el que muchos no creen y lo rechazan; aprender y lograr mostrar a Dios es una Misión que se logra no haciendo nada a la fuerza, sino todo con la fuerza del amor…
Vivir para mostrar a Dios, sin pensarlo ni programarlo, sino simplemente siendo yo, y hacer todo lo que le agrada, tratando a los demás como quisiéramos ser tratados.

Mostrar a Dios con los gestos más sencillos y pequeños, esos tan necesarios y escasos, que, aunque son gratuitos muy pocos los ofrecen porque desconocen su inmenso valor o porque tienen miedo de sufrir por y con amor. 


VER A DIOS

Ver a Dios en todo lo que a diario nos da; en lo que menos nos imaginamos, en donde quizás nunca lo buscamos.
Verlo en las cosas más sencillas y pequeñas, en las personas que nos rodean, allí donde no existan vanidades ni apariencias.
Ver a Dios aún en los momentos más oscuros y difíciles, cuando pensamos que nos ha abandonado, siempre se hace necesario aprender a ver a Dios allí.

Ver a Dios en los instantes, en cada expresión de vida y naturaleza, en lo valioso y bello que no se percibe con los sentidos, sino mirando y sintiendo desde el alma, porque sólo así se puede ver a Dios y sentirlo. 

jueves, 11 de enero de 2018

SONREIR


Sonreír es una necesidad que hace demasiado bien a quien la recibe y a quien la da.
Hay siempre que sonreír… Sonreír al saludar, sonreír al caminar, sonreír aún al caer o tropezar; porque sonreír ilumina y sana.
La sonrisa se contagia, es gratis, brota sin forzarla.
La sonrisa no debe ser fingida, siempre hay que buscar motivos para sonreír desde el alma, aunque se sientan ganas de llorar. Sonreír es testimonio de fortaleza, sobre todo cuando se sonríe en los momentos de dificultad.
Si aún no has sonreído, es hora de ejercitar todos esos músculos que se mueven y relajan cuando sonríes…

No te rías de mí, riéte conmigo. ¡Sonríe!

miércoles, 10 de enero de 2018

ESCUCHAR

Hacer silencio un instante, apagar los ruidos internos y externos, para escuchar lo que el mundo y los demás quieren decirnos, no solo con sus palabras, sino también con sus silencios.
Porque hablamos demasiado y casi que nada escuchamos ; o creemos que oir y dejarnos llevar por comentarios, es escuchar de verdad y a eso nos aferramos y desde ahí procedemos.

Escuchar, por eso tenemos dos oídos y una lengua, para que escuchemos más y hablemos menos… 

VER LO BUENO

Que lo primero que veamos, sea lo bueno…
Que en medio de todas las cosas malas, veamos lo bueno…
Que mientras el mundo juzga, condena y señala, descubramos lo bueno…
Para que seamos de aquellos que encuentran la luz, en medio de la oscuridad; que descubren la hoja en blanco, que pasa desapercibida por culpa de un punto negro que todos miran; que saben decir palabras que construyen y animan, en medio de tantas críticas destructivas.

Ver lo bueno, tantas cosas, salvaría y sanaría…


CONTEMPLAR

Ver más allá de lo que a simple vista se ve, es contemplar…
Ser capaces de descubrir lo que los ojos del cuerpo no ven, detenerse y saciarse de lo que se puede percibir, es contemplar…
Contemplar, inspira… Contemplar, llena el alma… Contemplar, nos muestra, lo que se esconde, se reserva o se calla…

Si nos dedicáramos a contemplar, más que a mirar, encontraríamos caminos, luces, soluciones, regalos y bendiciones, que a diario se nos dan.
 

LOS DETALLES

Esos gestos pequeñitos, esas cosas tan sencillas, eso que muchas veces pasa desapercibido u olvidado, son los detalles…
Vamos tan de prisa y nos quedamos en las formas, que se nos escapan los detalles…
Detenerse en un detalle, que muestre una visión distinta, se hace necesario, para descubrir lo más hermoso de la vida.
Ofrecer esos detalles, que expresan sentimientos, hacen posible sanar, construir, reparar, rescatar y darle vida a lo que queremos.
Más que cosas grandes o hechos significativos, el mundo necesita de los pequeños detalles, para reparar y sanar lo que tiene quebrantado y herido.


CONFIAR

Confiar nos cuesta tanto…
Porque nos prevenimos o tal vez porque otros nos indisponen; por lo que vivimos o lo que nos dicen, por tantas cosas de las cuales somos no solo protagonistas, sino también testigos, es que desconfiamos.
Confiar es necesario, porque abre puertas y sentidos, da voto de confianza, da oportunidad de que surja lo que deba surgir y se logre lo que se quiere lograr.
Confiar es un riesgo, que todos tenemos que correr, porque es a la vez una necesidad para darse permiso de vivir lo que muchas veces por no confiar, le negamos a nosotros mismos o a los demás.

¿Por qué es tan difíciles Confiar?


DAR EL PASO

Eso es lo que sigue, dar el paso…
Implica moverse, desacomodarse, decidirse, haber planeado, tener suficiente fuerza y voluntad para dar el paso que nos conducirá a lo que anhelamos y soñamos.
Dar el paso traerá consecuencias, ante las cuales debemos estar atentos y preparados, para reflexionar y decidir el siguiente paso.
¿Y si pensamos un poco, en ese paso que aún no hemos dado? Hacerlo nos acerca a la meta y nos compromete a lo que venga…

¿Y ahora qué paso viene?


PLANEAR

Sino planeamos, nos planean…
Sino planeamos, improvisamos, dudamos, y la vida se convierte en un vaivén de un velero que se mueve al antojo del viento.
Desde que abrimos los ojos, debemos ejecutar un plan; en el trabajo, en lo que soñamos, en todo lo que anhelamos para nuestra vida, hay que planear, para que se haga realidad.
Y si, aunque hay cosas que no se planean y suceden, aunque en cuestión de sentimiento, no hay nada que planear, porque nacen y pasan sin avisar; en muchas cosas más de nuestra vida, lo que nos llevará a la meta, es lo que hayamos planeado y cómo lo realicemos…

Planear permite poner orden e impulsarnos a dar el paso.


DECIDIR

Muchas cosas no suceden por indecisión…
Urge ser decididos, no darle más riendas sueltas a la negligencia y a las excusas que nosotros mismos nos creemos y apoyamos para justificar los pasos que no damos.
Decidir es eso, dar un paso, moverse, avanzar; porque cada decisión requiere una acción, para que sea veraz y no se convierta en un propósito fugaz.

Vivir es un constante decidir…


COMENZAR

Cada nuevo día es una oportunidad para comenzar algo…
A veces le damos tanta vuelta a los comienzos, por miedo a lo que vamos a enfrentar, que preferimos seguir dando vueltas en lo mismo, o detenernos en algún lugar, que no nos exija el esfuerzo que nos requiere el atrevernos a comenzar…
Para que haya un comienzo, tiene que haber sucedido un final…
Para comenzar, hay que decidir qué camino queremos tomar…

¡Es el momento de comenzar!