sábado, 30 de enero de 2016

EL VASO DE AGUA...


Y de repente alguien le preguntó a mi loca: ¿Cómo puedo aprender a nadar en un vaso de agua?...
Te lanzas, de clavado, sin miedo a darte con el fondo, porque cuando quieres nadar un vaso de agua sabes que la dimensión de lo que ves, es pequeña, no es lo mismo que sumergirse en un océano. Pero si tienes miedo de ahogarte en el vaso, es porque a la vez reconoces que lo que te impide avanzar no es muy profundo, es pequeño.

Para aprender a nadar, se necesita lanzarse y patalear… ¿Sabes que es patalear?... dar brazadas, mover las piernas, no dejarte ahogar, no paralizarte, ni estresarte, simplemente luchar, moverte, desacomodarte… de este modo te mantendrás en la superficie, no te ahogarás…

Patalear agota, y si te cansas, puedes sumergirte y quizás tragar agua… pero eso no quiere decir que ya te rendiste, que moriste en el intento… No, eso significa que estas batallando, estás luchando, no es fácil, pero es posible hacerlo.

-          Así como me lo dices, se ve difícil… lanzó otras de sus preguntas a mi loca…
¿Qué prefieres, fácil o posible?... le respondió ella, con otras de sus preguntas… Así es  mi loca, ama las preguntas y a veces cuando quiere dar respuesta a algo, lo hace con un interrogante más grande que el primero que le lanzaron.

Lo fácil pasa desapercibido, se vuelve rutinario, ni te das cuenta que lo hiciste; pero cuando logras o alcanzas, algo que veías posible, sientes más seguridad de hacer todo lo demás.

-          ¿Cuánto demora aprender a nadar?
La vida no es una escuela que te ofrece un número de años para aprender; si supieras cuanto duran las cosas, dejarías todo para última hora… Así somos los seres humanos…
Si le pones fecha al aprendizaje, estarás más pendiente del tiempo, que de las cosas esenciales, le pondrás principio y fin a los esfuerzos, serás de los que miden los logros solo con el tiempo…
Para Dios, el tiempo no se mide con días, meses o años… Su tiempo es cada instante de vida que nos va regalando a diario…

Y por último… el más grande obstáculo es el miedo, eso es lo que hace que nos ahoguemos en un charco, en un vaso de agua, hasta en un gotero… Si tienes Fe en Dios y confianza en ti mismo, si te lanzas y no dejas de patalear, respirando profundo; si te alivianas en el amor de Dios, no solo aprenderás a nadar, sino que flotarás, harás la plancha y hasta sentirás que es un deporte lanzarse a la vida y vencer esos vasos de agua ante los cuales muchas veces nos acobardamos y nos sentimos ahogar…

Así que, a la 1, a las 2 y a las 3… lo que tienes en frente es un vaso de agua, medio lleno o medio vacío, de acuerdo a como lo quieras beber…


Cuando mi loca me contó de esta charla, me quede pensando en mi vasos de agua y me dije, flotaré en el amor de Dios y aprenderé a nadar con mi Fe…

martes, 26 de enero de 2016

video: NO TE LIMITES

PORQUE NADA DEBE LIMITARTE

LO QUE SIN PALABRAS TE QUIERO DECIR ( A LAS MADRES DE NIÑOS ESPECIALES)



LO QUE SIN PALABRAS TE QUIERO DECIR… (1 PARTE)
A MI MADRE…
Sé que tener un hijo con una condición especial, no es nada fácil, porque vivimos en un mundo que todo lo mira, actúa sin pensar en nadie más, y no te enseña cómo aprender a ser mi mamá; pero yo no te pido nada extraordinario, solo que me ames sin condiciones, porque de la manera como veas y me ames, sentiré que me verán y amarán los demás.
Sé que las madres sufren y se angustian cuando sus hijos se enferman o se entristecen; conmigo también sentirás lo mismo, pero con una dosis de más; trata de que eso no te atormente, y no me sobreprotejas porque tengo que aprender a ser fuerte para esforzarme lo suficiente en todo lo que se me presente y no rendirme jamás.
No quiero sentir que me miras con una mirada triste, quiero que me veas con mucha paz, de la manera que me miras, me sentiré, porque lo que dicen tus ojos me lo trasmitirás.
No exageres las cosas que me pasan, si lloro es porque algo me hizo llorar, si me enojo, corrígeme para que me calme, si hay que castigarme, hazlo como con mis hermanos lo haces; mis emociones son como las de cualquier ser humano; si un dia estoy triste no quiere decir que es porque soy diferente, mi tristeza, mi alegría, mi enojo, es porque soy un ser humano igual que todos, de acuerdo a como asumas mis emociones, aprenderé a expresarlas o reprimirlas; y es más sano si logro sentirme libre de sentirlas y decirlas.
Aliméntame muy bien, de palabras que me animen pero que no me justifiquen; de frases motivadoras, que me fortalezcan para que nada me derrumbe; si todas las personas necesitan eso; yo ahí si te digo que lo necesito aún más; quiero grandes dosis de tu seguridad; de esa que me hará fuerte cuando salgamos a la calle y sea inmune a las miradas de los que nada saben; esa seguridad que me permitirá disfrutar mi primer día de todo lo que viva, como la escuela, los paseos, las fiestas, los juegos, la experiencia de vivir y compartir la vida.
No te enojes con la ignorancia del mundo; no vayas por la calle alerta y prevenida, mirando a quien le disparas con una mirada de reproche o con un insulto; yo percibo todo eso y de ello me alimento y si te veo así, sentiré que la que me ve diferente eres tu y se lo trasmites a ellos. Mamy, como tu asumas ese momento, yo así tal cual lo asumiré… Algún día saldré sin ti, no quiero andar por la calle con prevenciones ni con miedo …
Sé que no tienes todas las respuestas a mis preguntas; sé que a ti te faltan muchas cosas por responder… pero en mi proceso de crecer preguntaré tanto o quizás ni pregunte, pero cada palabra que me digas, la acogeré. No te angusties, no tienes que explicarme más allá de lo que me interesa saber, ten presente que tus respuestas son la luz y la seguridad que necesito para crecer como debe ser.
Trátame como uno más de mis hermanos, con las mismas reglas, con las mismas exigencias; porque la inclusión empieza por casa, y es ahí donde menos quiero sentir las diferencias. Que mis errores no pasen desapercibidos y que mis logros no sean cosas extraordinarias, son fallas y logros como los de todos.
No me hagas tenerle miedo a las palabras enano, pequeño, acondroplasia, enanismo; quítales el tabú y el misticismo, quiero aprender a pronunciarlas y escucharlas sin que me taladren el pensamiento, ni que me hagan sentir aludido.
De esta condición hay mucho cuento escrito; pero de tu mano yo quiero escribir mi propia historia con fe, esperanza, amor, paz, alegría y optimismo. Para sentir que aunque no tengo las medidas, doy la talla y siempre estoy a la altura de las circunstancias.

domingo, 17 de enero de 2016

EL TAMAÑO DE LO QUE VEO...



Hay quienes se preguntarán: De qué tamaño es todo lo que veo?
Y sí, cuando uno es pequeño ve todo grande y en alto; pero esa es una de mis mayores fortalezas para lograr alcanzar lo que anhelo y para aumentar mi grandeza sin sentirme grande por ello...

Veo grandes mis sueños, de hecho sino sueñas en grande, lo que tienes no son sueños sino metas más fáciles y a corto plazo. Lo mejor de soñar con lo que la sociedad te coloca más alto, es que debo hacer crecer mis propósitos y dar lo mejor de mí en todo lo que hago, esa es una manera de ejercitarme y alimentarme, para que mis fuerzas aumenten y mis pasos aunque sean cortos, se dan con pisadas firmes.

Veo grandes los obstáculos, pero no para intentar rendirme por eso; sino para sobre exigirme y no hacer sólo lo que me toca, sino dar una cuota extra de mi esfuerzo, lo que me permite ir más allá de lo que me he propuesto. Confieso que a veces los obstáculos grandes, me dan miedo; pero he aprendido que los miedos son monstruos internos que uno mismo inventa y si los venzo, cada vez mis miedos serán más pequeños.

Veo grande a las personas, pero no para sentirme ni más ni menos que ellas, sino para valorarlas, respetarlas y lograr sacar lo mejor de todos los que en el camino encuentro. Cuando la humanidad rompe los paradigmas que imponen las apariencias, logran bajar la mirada y aprenden a disfrutar de las cosas más sencillas y pequeñas. Y en ese intercambio de experiencias, emociones y sentimientos, yo busco aprender y a sacar lo mejor de todo eso.

Veo grande tantas cosas, que conservo viva y renovada mi capacidad de asombro, sé disfrutar de todo, no me cohibo de reírme, de sentirme libre, de soñar y fantasear un poco... Esa es una enorme vitamina para el alma, es la magia que quizás tienen aquellas personas que están en paz con el niño que tienen dentro, las que se despojan de condicionamientos y complejos, las que aprenden a ver todo grande sin sentirse menos ante eso.

Y luego, soy capaz de verme en el espejo y me pregunto, de qué tamaño soy? Soy del tamaño de lo que veo y como lo enfrento, soy del tamaño de mis sueños y de mis ganas de hacerlos realidad; soy del tamaño de mi Fe porque es mi escalera para llegar al cielo, soy del tamaño de mi sonrisa y la profundidad de mi alma, soy del tamaño de mis batallas porque el estar aquí es prueba de que las he vencido y no me he rendido. Y cuando intento medirme tomando como referencia todo eso, descubro que no me siento grande, sino que experimento una inmensa grandeza por dentro y eso no me hace sentirme superior o inferior, simplemente me permite entender que veo todo grande, pero estoy  a la altura de las circunstancias y quizás no tengo las medidas que muchos esperan, pero de algo estoy segura, es que sí sé dar la talla y eso es lo que en realidad me importa.


Desde abajo se ve más la grandeza del cielo...

DE LA ACONDROPLASIA ....


Y si me dijeran, háblame de la Acondroplasia, que diría?
A manera personal puedo decirte tantas cosas que son parte de mi vivir, de mi relación con ella. Tal vez la ciencia y las experiencias de otros la definan de otra manera...
No la siento una enfermedad como muchos lo creen, no me siento enferma, no tomo medicamentos por tener acondroplasia, no tengo síntomas por ello.
Es una condición, que no me condiciona, ni que me define, solo que expresa una de las características físicas que tengo.

Es una escuela de la que he aprendido tanto,  es un mito que he roto en mi familia y en los espacios donde me muevo, donde las palabras enano, bajito, peque y demás ya pueden decirse sin cohibiciones ni miedo, porque no las tomo a manera personal y no existe ningún problema con ellas, son solo términos que no me definen y que si las escucho no las siento como amenaza, pues tomo siempre lo que me hace bien y desecho lo que me daña.

La Acondroplasia me ha quitado muchas cosas, la superficialidad, porque no me fijo ni vivo de apariencias; me quitó la comodidad, puesto que me esfuerzo un poco más para hacer las mismas cosas que hacen todos  y eso se convierte en mi mayor fortaleza. Me quitó el conformismo, pues no me gusta sentirme estancada ni en medio de la rutina; me quitó la monotonía de la vida, porque busco siempre todo aquello que marque la diferencia.

La sociedad quizás no sabe nada de la acondroplasia, muchas veces me mira porque siente curiosidad, hay miradas morbosas no solo hacia los bajitos sino ante todo lo que no entiendan; he aprendido que quien discrimina tiene un gran complejo de inferioridad y su manera de sentirse grande y con poder es haciendo sentir menos a otros o rechazándolos por lo que sea. Así que si alguien me mira de ese modo, siento yo más pena y lástima por el o ella.

La acondroplasia me ha dado tanto, mucha capacidad de asombro y de disfrute, un alma de niña eterna, una libertad de hacer lo que sea porque haga o no lo haga igual me mirarán, entonces no me cohibe nada; me permite sacar ventaja de lo que supuestamente es desventaja, por ello tener una discapacidad no es para mi motivo de sentirme menos o más, sino es un privilegio que siento que se me da. La acondroplasia me ha dado amigos invaluables, personas maravillosas, aventuras asombrosas, me ha permitido conocer mis talentos y valores personales que son los que realmente valen la pena; y sobre todo me ha ayudado a entender el sentir y pensar de Dios que crea y se recrea en las cosas más sencillas y pequeñas.

La acondroplasia puede ser una puerta cerrada para el que vive de apariencias y no sabe ver más allá; pero es también una puerta abierta de par en par para encontrar amigos verdaderos, gente noble y sincera, personas valiosas que se desprenden de toda vanidad. La acondroplasia me ha enseñado que nuestras diferencias tienen el mismo valor, y que así como nuestras semejanzas nos acercan, nuestras rarezas nos complementan.

Y si es cierto que he tenido momentos duros, tristes, caídas, desilusiones, fracasos, fallas enormes y  pérdidas; pero no culpo a la acondroplasia por ello... Es parte de la humanidad, porque soy de carne y hueso, y fallo muchas veces por eso; tener una altura promedio no te garantiza la felicidad, ni te hace perfecto; tiene algunas ventajas, pero creo que hay cosas que se aprenden más fáciles y desde dentro, cuando se te da una condición especial. Hay que verlo con los ojos de la Fe y se podrá hacer de ello una escuela.

La acondroplasia no hace especial a nadie, es la vida misma, es Dios, es la forma como se logra ver y vivir veo las cosas, es como usas lo que tienes y eso lo podemos hacer todos no importa el tamaño ni la apariencia que poseas.

De la acondroplasia puedo concluir que me enseñó a dar pasos cortos con pisadas firmes y me inspiró a decirte que no te rías de mí, ríete conmigo y sácame de tu cuento, no soy un duende ni nada extraterrestre, no te compliques por buscarme nombre, me llamo Kary Rojas y cuentas conmigo.


lunes, 9 de febrero de 2015

ABRIENDO PUERTAS

“La Belleza abre todas las puertas”, dijo hace poco una Reina de Belleza y yo me pregunto:

¿Cómo abrir puertas en un mundo en que Coloca la cerradura bien en alto y tiene como llave la apariencia y la belleza? Esto es algo que seguro se cuestiona no solo la gente pequeña, sino muchas personas que quizás sienten que no tienen la llave maestra para abrir cualquier puerta.

Algo si tengo la certeza, que las puertas que abrimos, no lo hacemos porque las encontramos abiertas.

Para abrir las puertas por las cuales queremos entrar y hacer camino, tenemos que esforzarnos el doble que aquellos que tienen las medidas y la apariencia. Porque no se abrirán así no más; si nos miran por el agujerito, quizás por ahí no verán nadie; y si logran divisarnos, más que seguro que no nos abren.  

Pero aunque parezca una tarea dura, lograr entrar por las puertas a las que aspiramos, para ocupar un lugar digno o hacer realidad nuestros sueños y metas, le echamos todas las ganas y abrimos las puertas con nuestras facultades, dando la talla a cualquier cerradura; venciendo los desafíos, desarrollando más destrezas; porque llegar hasta lo alto de las exigencias de un mundo que vive de apariencias, nos permite llenarnos de más agilidad y fortaleza.

Tenemos que lograr romper los candados de las puertas de una sociedad, que le pone trabas no solo a la altura, sino a la clase social y la apariencia; nos toca luchar para vencer, las dudas, los paradigmas, las miradas curiosas, las morbosas y las que juzgan sin conocer las capacidades de cada quien.

Sácame de tu cuento, no me señales qué puertas debo abrir, no me condiciones mis pasos, que cada uno de nosotros sabe lo que quiere y a donde desea ir.

La llave para todas las puertas, es la Fe y la Voluntad, saber lo que se quiere y estar seguro de que todo se puede. Esa llave está al alcance de todos, simplemente hay que buscarla y no renunciar porque ven las cerraduras de las puertas demasiado lejanas o altas.

Quizás se requiera un poco más de esfuerzo, pero eso nos hace más luchadores y fortalece nuestros talentos.


“Es cierto, pueda que por ser talla baja, todo lo vea grande; pero algo si sé, nada me queda grande, porque estoy a la altura de las circunstancias”. 

sábado, 7 de febrero de 2015

A PRIMERA VISTA

Lo que más realza el ser humano en los demás, es la apariencia. Porque vivimos de eso, de lo que vemos, cómo lo vemos y cómo nos ven.

Y a lo largo del tiempo, sigue siendo lo que se ve, lo que nos lleva a juzgar, medir, clasificar, discriminar o incluir eso que nos entra por los ojos.

Y me pregunto: ¿Hasta dónde llega nuestra capacidad de ver? ¿Acaso nos quedamos solo con la figura, con el maquillaje, con la ropa, con las diferencias que sobresalen y rompen esquemas de lo que parece ser común, pero que en realidad es diferente, porque nadie es igual a nadie?

Con la mirada, aprobamos, desaprobamos, intimidamos, incomodamos, conquistamos, señalamos, herimos y hasta dañamos.

Con la mirada, hablamos, transmitimos sentimientos, llamamos o rechazamos; por eso, dime cómo me miras y te diré qué eres capaz de ver.

¿Qué percibes a primera vista cuando me ves?
¿Qué dirías si a ciegas te encuentras con que seré miembro de tu equipo deportivo o de tu trabajo; que tal vez debas hacer parte de un proyecto que estoy liderando, o que soy la persona que acude a tu propuesta de empleo?

Algo si te digo; las apariencias engañan, no es la imagen la que define y tiene la verdad absoluta de lo que es eso que ves.

No me hables en miniatura, solo porque mido 1, 20; no limites mis capacidades por mi apariencia, ni me relaciones con aquello que a primera vista te recuerdo por los estigmas que existen frente a mi imagen o condición.

No me veas como algo raro, quizás porque no tengo tus medidas; tu tampoco tienes las mías y no te veo de otro modo, más que con respeto y naturalidad.

Y es la mirada de muchos la que logra que algunos recuerden sus diferencias y empiecen a ver en su camino obstáculos en lo que buscan y sueñan.


Sácame de tu cuento, cambia ese sentimiento que brota a primera vista cuando me ves, no me tengas lástima, no supongas que no daré la talla, ni temas que no voy a poder hacer lo que de mí, esperas. Simplemente concédete y concédeme la oportunidad de conocerme y verás que no pasará mucho tiempo para que aprendas a verme como realmente soy; no encontrarás más diferencias que las que todos los seres humanos tenemos y que nos otorgan un valor especial que a todos por igual nos regaló el mismo Dios, ese que así tal cual nos soñó, porque para El todo lo que hizo, cuando lo creó;  lo contempló y vio que era Bueno.

martes, 3 de febrero de 2015

LA VERDADERA ALEGRIA


}
Había una vez, se reunieron en el mundo, 5 personajes, para hacer su mejor propuesta de FELICIDAD a la Humanidad.  El jurado, una niña, que teniendo uso de razón, quería elegir el camino correcto para  vivir la verdadera Alegría.

El primero en hablar fue un Payaso, quien tenía dibujada una inmensa sonrisa y hacía payasadas para que todos se rieran de él. Este tomando la palabra dijo:
- jajaja, si eres como yo, estarás siempre riéndote y harás cosas para que los demás se rían de ti; muchos dirán que eres una persona divertida, que contigo se pasa bien. Podrás maquillarte como quieras, usar la ropa que desees, entre más colores y disparatada te veas, será mejor para llamar la atención y hacer reír a los demás.

 ¿Pero eres feliz? ¿Qué ocurre cuando estás solo y no tienes esa máscara? Preguntó la niña...

El payaso no dijo más nada, se sentó, sacó un pañuelo y empezó a quitarse el maquillaje de su cara, mostrando un rostro triste y afligido, por todos los problemas que cargaba.

EL TENER, tomó la palabra y dijo:
Si me eliges y luchas por tener, acumular, alcanzar fama y poder, no vas a tener preocupaciones de nada, podrás comprar lo que quieras, ir a donde desees, tener a tu lado a todas las personas que necesites; basta que les ofrezcas pagarle de algún modo o les regales cosas; ahí tendrás al mundo comiendo de tu mano.

 Y si algo te falta? Y si se te acaba el dinero o se te dañan las cosas que tienes? Sigues siendo feliz? Sigues estando rodeado de gente? Insistió la niña...

El tener no dijo más nada, se despojó de lo que tenía y lo puso sobre la mesa, y se dio cuenta que estaba solo y que no era feliz.

La adicción se puso en pie con un cigarrillo y una botella en mano, y dijo:
Cada vez que quieras olvidar los problemas y sentirte super wuau, tomate un trago y verás… eso te ayuda a no pensar, a olvidar, a sentirte chévere; lo único es que no puedes dejar de hacerlo; tienes que vivir esclava de esto.

Pero la niña no estaba convencida y dijo con firmeza: La alegría no es vana ni superficial, no depende de cosas o de dosis, no se logra con una supuesta medicina, que te enferma y te daña más de lo que crees. Hasta ahora de todos, el más camino más peligroso y dañino es el que tu me ofreces; olvídalo, no cuentas conmigo. Cuando me demuestres que puedes ser feliz sin eso, hablamos.

La Adicción, dejó su botella, se levantó y se fue…  Llegó el turno de la Algarabía; quien llegó tarde e hizo su entrada triunfal gritando…
 Holaaaa llegué yo…

Le da un manotón en la espalda a la niña como saludo; se sienta mal, y sigue diciendo en voz alta:
- Mira yo soy chevere, muchos me dicen que son muy loca; me encanta la música fuerte, vivir en rumbas, reirme duro, con ganas, que me oigan en todas partes, soy relajada, hago chistes, bromas… en fín, me divierto y hago divertir…

Pero siempre estás así? Preguntaba la chiquilla

Nooooo, el que me busca me encuentra; yo soy bakana, pero si me sacan la piedra no respondo, soy de las personas que digo las cosas en la cara, al que le gustó bien y al que no, de malas. Contestaba la Algarabía, sin ninguna clase de modales.

O sea que tu alegría es más bulla que nada… ahora ya entiendo porque mucha gente se confunde y cree que ser feliz es dar gritos como cacatúa. Decía la Niña.

Oye jálale al respetico porque te las ves conmigo… contestó amenazante la Algarabía al verse intimidada.

De repente entra una joven con una sonrisa, que le dice a la Algarabía:
 -Cálmate, relájate, no te están ofendiendo… Mira, la alegría es algo que se siente, se transmite sin necesidad de usar máscaras, de hacer payasadas, de tener cosas o de reírte a carcajadas. Se puede sentir, así tengas problemas, si sabes enfrentarlos, sino pierdes la fe; si quieres seguir luchando.

La alegría te da permiso para reir, para llorar, para enojarte, sin dañar a nadie, ni muchos menos dañarte. Tu sabes que ser una persona alegre, es sentirse humano y estar aferrado a la Fe. Ser alegres, es ser agradecidos, es convivir, es respetar, es confiar, es esperar, es ser humilde, es saber disfrutar sin excesos, es vivir cada momento de la mano de Dios.  Quien logra eso, vive Feliz.

- Ay no que aburrido; eso no va conmigo… Yo mejor me voy con mi bulla para otro lado… Sale con escándolo, la Algarabía…

¿Y Tu cómo te llamas? pregunta con curiosidad la niña.

- Soy la FE y en mi está la esperanza, la amistad, la paz, la humanidad… Soy un poco de todo eso, soy el Camino para llegar a Dios  y en El está el sentido de la Vida y mi verdadera Alegría… Respondió aquella presencia, que hablaba con delicadeza y seguridad; reflejando luz y transmitiendo paz.

- Ganaste!!! Quiero irme contigo y aprender a vivir verdaderamente Alegre como tu.
Respondió muy sonriente la Niña; porque logró entender y vivir la verdadera Alegría...

Y Tomándola de la mano, salieron juntas con una profunda y verdadera sonrisa en el rostro…

sábado, 31 de enero de 2015

SINDROME DE IMPRESORA


Y me dijo mi loca: Hay mucha gente que padece del Síndrome de la impresora…
Por supuesto que quedé anonadada porque no entendía que me quería decir; pero ella que me conoce como si fuera yo misma, me dijo:
Hay gente que vive de la impresión, quiere impresionar y se queda con la impresión que supone le dan los demás.
Escucharás comentarios que dice; la primera impresión es la que vale.  Y yo me pregunto: y qué sucede si en ese primer momento, la impresora tenía poca intenta y no imprime bien;  lo que traducido significa; qué pasaría, si en ese primer encuentro, no ha sido un buen día  y las cosas no salen como se querían; acaso ya por eso, se juzga mal?
Mucha gente se engaña con la primera impresión, porque se queda solo con ella. Y puede que haya sido muy buena, pero quizás es solo maquillaje, apariencia, un cartucho nuevo de tinta, para el momento. Pero y si después las cosas no son como ese primer momento?.
Y que pasaría, si esa primera impresión  no fue buena, porque había cansancio, presiones, un mal momento; y quizás por eso dejamos ir, juzgamos, condenamos y nos perdemos de conocer a alguien realmente especial.
Muchos se creen impresora; y viven planeando dar buena impresión; a color, que agrade, que hable bien.
Y nosotros muchas veces nos quedamos con eso, con la primera impresión, con lo que se ve a primera vista, con lo que puede ser apariencia.
No somos impresoras,  no tenemos que vivir para dar buena impresión a nadie, porque muchas veces dejamos de ser nosotros mismos, nos negamos la humanidad, buscamos perfección.
Por vivir para dar buena impresión es que muchas personas pierden la identidad; no son felices, se apresuran en los pasos que dan y las decisiones que toman, se equivocan con lo que ofrecen y con lo que eligen.
La humanidad padece ese síndrome de la Impresora. Y cuando se les acaba la tinta? Y cuándo las cosas no son como parecen? Viene la desilusión, la frustración y se pierde la Fe.
Hay que vivir para ser un Papel en blanco en el que Dios escriba; y no para ser impresora que vive de querer impresionar y quedarse solo con las impresiones que percibe. 

lunes, 26 de enero de 2015

DEJANDO NUESTRO PAIS EN ALTO...

“COLOMBIA”  MISS UNIVERSO

He sido testigo de un acontecimiento muy importante en la historia de mi País; luego de 57 años, Colombia es elegida Miss Universo.

La hermosa barranquillera Paulina Vega, le regala a nuestra Patria la alegría de un triunfo que muestra una cara linda de nuestro país en el mundo.

Es emocionante ser testigo de este acontecimiento histórico. Los imposibles no existen y noticias así nos animan a creer en lo que soñamos.

En este mundo globalizado en el que todo se sabe, todos opinan, y somos espectadores; hay quienes se aprovechan de los acontecimientos para hacer fiestas, otros opinan, otros critican, otros felicitan, otros se burlan de lo que sea, otros convierten en dioses a los protagonistas para sentirse a la vez sus jueces y estar atentos a lo que hagan para bajarlos de su pedestal si fallan por algo; pero todos de uno u otro modo, participamos y vivimos lo que sucede a nuestro modo.

Lo que más me alegra es ver cómo es posible pintar nuestra bandera en alto, no para sentirnos más que otros, porque esa vanidad y orgullo es vana y no nos da el valor que merecemos; sino para que cuando vean a un Colombiano, se hable del deporte, del arte, de la belleza, del café, de la música, de los paisajes, de la superación, de la honestidad y logremos cambiar esa imagen de droga, guerrilla, narcotráfico, delincuencia, estafa, corrupción; que muchos compatriotas se encargan de dar en todo el mundo.

Que nuestra alegría no se fundamente en la humillación y crueldad hacia otros; que celebremos sin excesos; que sepamos usar nuestras palabras, nuestra libertad, para no dañar a nadie, para no endiosar ni condenar.


Que estas buenas noticias nos animen a seguir soñando y luchando por realizar nuestros sueños; que nos devuelvan la esperanza para trabajar unidos por la Paz: que nos animemos a ser también de esos Colombianos, que podemos dejar en alto el nombre de nuestra nación, con nuestro emprendimiento, trabajo, superación, honestidad, disciplina y empuje; pero ante todo, que demos gracias a Dios, porque hoy nos permite ser testigos de estos acontecimientos, que marcan historia en nuestra querida Colombia. 

martes, 13 de enero de 2015

¿ PARA QUE ERA QUE QUERIAMOS SER GRANDES?


Cuando pienso en lo mejor de mi infancia, me doy cuenta que lo más lindo de ser niños, es la inocencia, la magia, la fantasía, el creer que todo puede ser perfecto.

Empiezo con mi mayor ilusión, la Navidad, esperar al Niño Dios con toda su magia, imaginar que podía entrar por mi ventana y dejarme algunos regalos en mi cama; dormir y despertar, era maravilloso; asomarme, mirar el cielo y buscar en las estrellas el camino que recorrería para llegar hasta mi cuarto, era mágico.

Crecer con mi mamá al pie de mi cama, rezando todas las noches y enseñándome a hacerlo; es la base fundamental de mi fe.

Crecer con mi papá, me enseñó a soñar, a ser atrevida en mis desafíos, a ser aventurera, a lanzarme al mundo, a dar ese paso a lo que quiero por más difícil que parezca.

Mirar la TV y creer que la vida de aquellos a los que admiro por lo que hacen, por como cantan, bailan, actúan, es perfecta y mágica como la muestran; me hacía anhelar ser famosa y una estrella.

Disfrazarme los 31 de Octubre de cada año, sólo por caracterizarme de algún personaje, y por pedir dulces; era un rito sano, hermoso, seguro y divertido.

Creer que todo el mundo es bueno y que los únicos malos que existen son el “coco” ese que te coge por la noche si sales solo; el “sereno” que es el que te enferma si sales desabrigado o sudado y que los policías nos llevan a la cárcel si nos portamos mal, eran mis mayores temores de esos tiempos.

Recuerdo que no me importaba participar en desfiles de belleza en mi urbanización, porque me sentía hermosa y sentía que todos me miraban bien; no entendía de mis diferencias físicas porque en el ambiente en el que crecí, yo era especial, sin ser rara, era normal como todos los demás.

Era tanta mi frescura y relax de este mundo, que disfrutaba siendo feliz, pasándola bien, teniendo muchos planes con mis amigas y amigos, viviendo e inventario historias fantásticas, enamorándome, bailando Menudo, jugando de todo, tanto que reconozco que dejé de lado mis estudios, no estaban en mi escala de prioridades, hasta que empecé a crecer.

¿Para qué era que queríamos ser grandes? En realidad yo no quería serlo, tanto que no supe decidir en el momento en que me toco elegir que quería ser; porque para mí era mejor ser niña por siempre.
Quería ser veterinaria porque amo con el alma los animales, ser  famosa porque me apasiona el arte, recorrer el mundo porque tengo espíritu aventurero… Para eso quería crecer; pero quería ser grande creyendo en lo mismo que siempre he creído y pensando que es verdad todo lo que veía cuando era niña.

Sólo que fui creciendo y de qué me di cuenta?

Primero que el niño Dios, Papá Noel y los Reyes, no son quienes entran por tu ventana y ponen los regalos en tu cama; son tus padres, y aunque eso es maravilloso, pierde la magia; era más lindo pensar que podía pasar que si me decido a abrir los  ojos, era posible pillarme al niño Jesús en compañía de la Virgen María, poniéndome mis regalos… Más que los juguetes, esa era la más linda ilusión; porque aún después de que descubrí la verdad, seguí recibiendo regalos; pero jamás sentí lo mismo, que cuando pensaba que era el Niño Dios quien los ponía en mi cama.

Empecé a darme cuenta que las apariencias importaban, que el mundo las señalaba, discriminaba por eso; para las personas la belleza entra por los ojos, el color y la clase social importan y muchas veces el valor que se le da a los demás depende de eso.

Descubrí que ser bonita, modelo o reina, no es ser feliz; porque para eso tienes que dejar de ser y hacer muchas cosas, someterte a otras más y hasta sufrir; para que el mundo te trate como objeto y no como persona, Así que preferí no ser nada de eso y le di gracias a Dios por no tener las medidas que exigen para clasificar en ello.

Siendo grandes, las peleas son más frecuentes y duraderas; antes uno discutía por bobadas, pero enseguida lo olvidaba y era como si no hubiera pasado nada.  Hoy en día, al ser mayores, cualquier discusión daña todo y deja residuos en el alma.

Recuerdo que cuando tenía 13 años, había un programa de TV Colombiano, llamado Pequeños Gigantes; las historias y la música que ofrecían, invitaba siempre a eso, a seguir siendo niños por dentro. Por eso desde siempre, admiré a quien aún, siendo adulto, fuera capaz de imaginar y pensar eso,  a Toni Navia; y mi sueño era conocerla; estar de cerca con eso que ella hacía, seguir aprendiendo de ella; y lo logré; y ha sido de las mejores cosas que me ha pasado en la vida.

A los 16 entendí que era necesario estudiar para ser alguien en la vida, y retomé mi responsabilidad en hacerlo hasta que logré graduarme con muy buenos resultados; a los 18 me di cuenta que debía trabajar para elegir yo misma lo que quiero y tomarme mi tiempo en hacerlo.

Y poco a poco, aunque fui creciendo en edad, decidí que no quería crecer por dentro, aunque el mundo me mostrará que mucho de aquello en lo que creí y soñé no era cierto.

Los artistas que admiraba y a los que soñaba imitar, llevan una vida de soledad, vacío, drogas, alcohol y desenfreno; lo que hay detrás de Disney es toda una mentira; todo es un negocio y muchas de las personas que triunfan, hacen cosas indebidas, se sueltan de la mano de Dios o se llevan al mundo por delante para hacerlo.

Hoy tengo 45 años, le di a mi vida otro sentido, otro camino, muy distinto quizás al que mucha gente le ha dado; me dediqué a seguir soñando y hacer realidad mis sueños; recorrer el mundo, transformar lo que se sabe y se dice de la acondroplasia, educar al mundo con respecto a las diferencias y a la discapacidad, disfrutar a mi familia, sostenerla espiritual y emocionalmente, trabajar para ayudar a mi mamá; llevar un mensaje al mundo que ayude a que la gente siga soñando, a que no pierdan la inocencia de los niños, a que se siga creyendo para que exista la magia y la fuerza de los sentimientos.

Hay quienes piensan que quizás no he crecido, solo porque sigo soñando, buscando el mensaje que deja todo lo que existe, queriendo aprender de la vida, aferrarme al Amigazo, llenarme de música, arte, pensamientos fantásticos y sensibles.

Hoy trabajo por saber remover las fibras más íntimas del alma, esas que la humanidad necesita y busca que le toquen, porque estamos en un mundo tan vacío y superficial, que ya nos da miedo sentir.

Mis alumnas dicen que sé hacerlas llorar; solo porque con mis palabras puedo tocarles sus fibras y despertarles su sensibilidad.

Y cuando escribo, simplemente plasmo lo que veo, lo que siento, lo que vivo y contemplo que viven los demás; no es invento, es la realidad.

Hay quienes sin conocerme y solo con verme o leerme, llegan a pensar que soy mágica; pero no, soy tan humana que me siento de barro, de ese que se rompe, que embarra muchas veces cuando lo tocan, que tiene demasiado defectos y fragilidades, que también guarda sus lados oscuros, que peca de muchas formas, que experimenta toda la humanidad y debilidad que puede sentir cualquier persona.

Simplemente, más allá de todo eso, no pierdo mi esencia de niña, no dejo de creer, no pierdo la fe, no me suelto del Amigazo, disfruto todo lo que tengo, me gozo las cosas más sencillas y pequeñas, me doy permiso de todo, hasta de fallar, de tener  miedo, de coger rabia, de ser feliz, pero nunca me estanco en nada por muy malo o por muy bueno que sea, porque nada es eterno, todo llega y todo pasa; solo hay que vivirlo intensamente.

Sigo viendo todo grande, como cuando era niña; eso me ayuda a esforzarme de más, a no darme por vencida y a darme cuenta que al final, nada me queda grande en la vida.